viernes, 29 de marzo de 2019

[3] El sabelotodo.

¡Maldicóoooon..!
La cabeza le dolía horrores, recodándole a cuando su primo Thomas le había golpeado con su nuevo base de béisbol en la cabeza. Ah, que hermosa que había sido la noche cuando pudo vengarse;la arena en la ropa interior no era algo comparable con el dolor que él sintió por dias, pero la gracia había valido la pena.
Ese gato se lo pagaría, de eso estaba seguro. Sentía la sangre escurrirse sobre su ojo y ansiaba rascarse la oreja mas que cualquier otra cosa.
Se sintió como un estúpido por intentar robarle a una Flama, que son tan buenos guardianes de sus tesoros como los dragones, pero lo cierto era que no le había quedado otra. Era por culpa de aquella trampa para peces por la que había estado sufriendo de hambre durante las últimas tres semanas. ¡Aquel gano glotón se estaba quedando con todo el botín par él solo!
Maldito idiota, ya vería cuando se despertara, lamentará el día de haberle negado lo suyo a Muaro "El Grande".
Abrió los ojos con la expresión mas desafiante que pudo mostrar, no se iría de allí con las manos vacías y mucho menos sin su venganza.
-Miren quien ha recibido el beso del príncipe-Rió el idiota, sentado en una roca-¿Has dormido bien, Bella Durmiente?
-¿Como me has llamado?-Gruñó amenzante. Intentó reincoporarse, pero tenía las manos atadas a un enorme nogal. El hecho de que no lo había matado lo preocupaba; que una Flama no atacara al corazón significaba que buscaba algo mas con su presa y él no tenía nada para entregarle.
-¿Cual es tu nombre?-Preguntó un gato negro y blanco, muuy alto, parado junto a él. Vestía una camisa azul claro con las mangas recogidas y unos pantalones cortos oscuros. Había algo en él que no cuadraba, pero no se detuvo mucho en pensarlo, ver su vestimenta lo hizo recordar la suya. Bajó la mirada y sus peores temores se hicieron realidad: tenía la pulcra camiseta blanca destrozada, le faltaba media manga y tenía arañazos (que escocían una barbaridad) que manchaban con rojo el brillante blanco. Sus pantalones tampoco estaban ilesos, estaban sucios y manchados con lodo y sangre.
-¿Eres sordo o qué? Mi hermano te ha hecho una pregunta-Bufó el idiota y Mur se obligó a mirarlo. Era blanco con manchas negras, vestido con un chaleco negro y pantalones cortos del mismo color, unas botas rojas (dignas de el Mago de Oz) , arruinaban el conjunto y le daban un aspecto desgarbado y horroroso.
Mantuvo sus labios juntos, no pensaba dirigirle la palabra a un ser que descuidaba tanto su aspecto físico.
-¿Con que no vas a hablar, eh? -El gran gato blanco se levantó y se acercó lentamente hacia él. Mur no pudo evitar el temblor en la cola, pero no dejó que se notara, no se permitiría mostrarse débil frente a una Flama.
-¡Trutius!-Un pequeño lobito se interpuso entre ambos y Muaro se sorprendió al descubrirlo como un Wynser. No era mas que un niño, pero la escarcha que cubría su espalda era un signo mas que evidente. No usaba ropa y era evidente que no deseaba enfrentar a gran gato, de nombre Trutius. ¿Quien era tan cruel para ponerle a un bebé un nombre tan feo?
Por otro lado, ¿Que hacía un Wynser allí? ¿Sería, también, un prisionero de ambos hermanos? No tenía marcas de cadenas o de quemaduras, aunque bien podría serlo la herida que tenía cubierta con escarcha, pero aquella era una situación muy extraña. Por un minuto temió por la vida de aquel niño, porque aquel gato llamado Trutius podría hacerlo papilla en un segundo.
-Quítate de en medio, enano, le enseñaré a esa rata con quién está tratando-Un intenso calor irradió de sus manos y unas filosas garras blancas brillaron en sus dedos.
-Truti-Una mano apareció en el hombro de Trutius y éste se tensó al instante, como si reprimiera un escalofrió. Muaro no pudo evitar tensarse, sabiendo que la natural calma de aquel otro gato significaba algo peor que la furia explosiva de Trutius.-Déjame ésto a mi, creo poder manejar mejor que tú esta situación.
Tanto el Wynser como la Flama se apartaron con expresión sorprendida, dando paso al gato negro, que observaba al delgado prisionero desde arriba, con los lentes brillantes por las últimas horas del día.
-¿Como te llamas?-Volvió a repetir con una expresión tranquila y un tono suave.
-M-Muaro-Respondió a regañadientes, para luego repetir con mas firmeza-Me llamo Muaro "El Grande".
-¿"El Grande"?-La Flama sonrió y sus ojos chispearon risueños.-Mi nombre es Nocte, Muaro, Nocte a secas-Se agachó hasta estar a su altura, apoyando los codos en las rodillas y colocándose los lentes en el cuello de la camisa.-¿A qué viene ese aditivo? No es como si tuvieras un tamaño fuera de lo normal.
Muaro se sulfuró.
-¡Me dicen así por la grandeza de mis habilidades! ¡Por mi inmensa sabiduría!-Bramó totalmente ofendido.
-Habilidades, ¿eh?
Trutius estalló a carcajadas y Nocte sonrió con aprobación. El Wynser no dejaba de mirarlo, como si de no hacerlo éste se esfumaría.
Gruñó por lo bajo, sentía arder las orejas de frustración. Si tan solo pudiera liberarse...
-¿Oíste eso Trut? ¡Me recordó tanto a aquel chucho que encontramos hace un tiempo! ¿Lo recuerdas? Tenía el pelo blanco y enrulado, parecía un indefenso corderito...-Ambos hermanos estallaron a carcajadas.
No se detuvieron hasta luego de unos minutos, mirando a la nutria con una expresión relajada.
-Yendo al punto, Muaro "El Grande"-Infló los mofletes para retener otra risa- ¿Que es lo que te ha incentivado a robar nuestra única fuente de alimento?
-No olvides las bombas Noct.
-Ah, si, si, y también dónde has conseguido esas bombas-Volvió a colocarse los lentes, tomando una de las bombas que no había estallado y haciéndola girar entre sus dedos.
-No tengo por qué explicarte nada.-Respondió él con terquedad, no iba a permitir que esos idiotas se burlaran de él por mucho mas tiempo.
-Veo que aún no lo captas-Suspiró el gato y dejó la bola metálica en el suelo, mirándolo con aburrimiento-Si no nos respondes a lo que nosotros te estamos preguntando-Abrió mucho los ojos, repitiendo lentamente cada palabra, como si hablara con un niño-Tu te quedarás por siempre atado a ese árbol y mo-ri-rás.
Muaro reprimió un escalofrío, ese gato daba miedo por su frialdad. Ninguna Flama de la que él hubiera oído se había comportado así con alguien.
-Nocte-Había un dejo de advertencia en la voz de su hermano muy sospechoso.
-¿Lo has entendido, Qúo? -Apuntó a Mur formando una pistola con la mano e hizo el ruido de un disparo, haciendo que saliera una pequeña llama de su dedo índice.
-¡Ya, ya! ¡Haré lo que quieran! Pero aléjate de mí-El frío terror que sentía se había multiplado por mil con la cercanía del tal Nocte. No sabía por qué se sentía así, pero la sensación no le gustaba nada.
El gato se reincorporó, le dedicó una última sonrisa y miró a sus compañeros.
-Iré a preparar la cena, Cielo, ¿tu como comes el pescado?-Sonrió casualmente mientras su hermano relevaba su lugar y se sentaba frente a la nutria.
-Ehm, ¿termino medio? Luego lo enfriaré yo-Respondió extrañado en Wynser, que ahora sabía que se llamaba Cielo, nombre que combinaba con sus misteriosos ojos.
-Bien, ¿Tu como lo prefieres, Muaro?-Esta vez se refirió a la nutria apresada, que abrió mucho los ojos. No se esperaba que fueran a darle de comer.
-E-eh, ¿C-crudo?-Murmuro por lo bajo.
-¿Que ha dicho?-Le preguntó a Cielo, que estaba en el medio de ambos.
-Dice que lo quiere crudo-Respondió el aludido mirando al Qúo con el ceño fruncido.
-Bien, menos trabajo para mi. Cielo, tu ropa la lavé esta mañana, ya debería de estar seca, está colgada en el árbol de allí-Y se marchó apuntando a un viejo roble con una camiseta y una bufanda entre sus ramas.
El cachorro caminó hacia allí manteniendo la espalda extrañamente rígida, probablemente para evitar molestar la herida. Éste volvió unos minutos después con una camiseta marrón de mangas cortas y una bufanda de un rosa-rojizo y se sentó lentamente junto a Trutius, que se alejó un tanto de él sin mucho disimulo.
-En fin, creo que lo mejor será que nos cuentes tú de donde vienes y por qué haces lo que haces-Se adelantó el cachorro antes de que el gato profiriera palabra, terminando bufando con frustración.
Muaro suspiró, resignándose a contarles a aquellos dispares desconocidos, la grandeza de su historia.
-Pues sí, soy un Qúo. Nací en el Pantano y me crié allí. Mi familia sostenía una biblioteca en la Sección Terrestre, pero discutimos y me echaron de allí. Me dirigí hacia la Sección Marina, donde me batí a duelo con enormes tiburones, cangrejos gigantes y una ballena asesina de muy mala espina-Alzó la cabeza con orgullo, esos logros fueron los que le dieron su apodo de "Muaro el Grande".- Sin embargo, también fui botado de allí-Suspiró, recordando aquel feo momento- Insulté a un pequeño Kelpie, que resultó ser ni más ni menos que el hijo de la Reina Coral.-Bajó las orejas al oir las exclamaciones de asombro de sus espectadores.-Me prohibieron la entrada a la Sección Marina y decidí emprenderme en un viaje por el mundo.
-Me huele a que ese plan se te escapó por entre los pies-Sonrió Trutius.
-Seguí el arroyo hasta aquí, buscando comida-Volvió a suspirar- Pero no me ha ido muy bien, a decir verdad-Desvió la mirada, sintiendo vergüenza de sí mismo- Una manqda de lobos me atacó y me quitó todo lo que tenía, incluyendo mis provisiones; intenté pescar sin caña o red, pero tan solo podía conseguir un pez por día y me agotaba mucho mas intentándolo de lo que ganaba pescando. Cuando vi esas trampas, rebosante de peces, no pude evitar la tentación y... pues ya saben el resto.
-¿Y las bombas?
-Aquello era lo único que pude salvar del ataque, las compré en una tienda en el límite del bosque.-Bajó la mirada, agotado.
-Uhm-El cachorro se llevó la mano al mentón, con una expresión divertidamente pensativa- Me convence, ¿a ti no?
-Gzz... Mas que antes, la verdad-Mur lo miró esperanzado-Pero no te soltaré, no aún.-Se reincorporó y arrastró un grueso tronco frente a Muaro, para luego sentarse en él.
Minutos de incómodo silencio después, Nocte apareció con unos pescados clavados a unas varas. Trutius insertó un extremo de una vara a las cuerdas para que Muaro pudiera comer sin utilizar las manos y todos comieron en un, ahora, agradable silencio.
-¿Y ustedes?
-¿Nosotros qué?-Preguntó Nocte, comiendo ya su tercer pescado.
-¿Como llegaron aquí? Ha decir verdad, son un grupo bastante extraño.-Miró al Wynser herido, la Flama violento y el minino misterioso con las cejas alzadas.
-Oh... eso es una historia muuuy larga...


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NAF es mi firma, cualquier dibujo que encuentren con esta firma y no pertenece a una cuenta con nombres derivados de "NaiquiFigue, NaiquiF, NAF, BRAZANAF" no es mío y se agradece que se me comunique.

Esta historia puedes encontrarla en Sonic the Hedgehog Amino! Donde subo primero los capítulos y donde actualmente estoy escribiendo el capítulo 7.

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Los quiere, Naiqui

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