La Dúo había ocasionado mas daño del que había esperado. Sus compañeros no se encontraban bien, había sido un golpe demasiado duro para ellos, sobretodo siendo tan jóvenes.
Cielo estaba asustado y miraba a su alrededor cada exactamente tres pasos. Esto irritaba un poco a Trutius, pero se negó a pensarlo demasiado.No quería tener que dar explicaciones que podrían terminar en discusión.
Nocte no estaba bien. La nariz rosada se veía muy pálida y Trutius sabía, por conocerlo desde que era un bebé, que se guardaba para sí las nauseas y el llanto. Haber matado a esa niña lo había afectado mucho, por mas que supiera que estaba haciendo lo correcto, ahorrándole a la niña una muerte lenta y dolorosa. Su hermanito caminaba delante del grupo, extendiendo y retrayendo las garras y soltando pequeñas chispas.
Truti dudaba que volviera a decir palabra en lo que quedaba de la semana.
Miró detrás suyo. Muaro parecía mas pensativo de lo normal, cojeando aún por los arañazos. Parecía estar a punto de preguntar algo, pero en las anteriores cuatro veces se había retractado en e último segundo,mirando a Nocte.
-¿Que quieres preguntar, Mur?-Preguntó con tono cansino. No encontraba energías para tratarlo con el desagrado usual, parecía como si el gato negro y blanco que era su pariente le hubiese contagiado el desasosiego.
El aludido lo miró algo sorprendido, pero no desperdició su oportunidad.
-¿De qué elementos creen que fuera?
-El venado era un Dom-Respondió Cielo, profiriendo un largo gañido de lamento. Para ser la primera vez que veía ver morir a alguien, lo estaba sobrellevando muy bien. Trut se preguntó si sería cosa de todos los Wynsers.- debió de ser su padre.
-No debió verlo venir...La niña explotó cuando estaba junto a él, de seguro ni siquiera sabía lo que e-era...Debió de pensar que estaba enferma o algo así...-Murmuró Nocte, de espaldas al resto.
Truti lo vio temblar y bajar las orejas. Debía de sentirse fatal. Se acercó a él y enrolló su cola con la suya mirando a Muaro con súplica.
El muchacho azul no volvió a hablar del tema.
Caminaron juntos la mayor parte de la tarde, deteniéndose a recoger alguna seta o planta que Mur reconocía como comestible.
Se detuvieron agotados entre unas rocas, a orillas del arroyo, y colocaron las trampas. La luz de sol, oculto tras las nubes, disminuyó rápidamente, por lo que encendieron una pequeña fogata.
Mur se acercó al agua y moldeó un tazón de lodo, para luego acercarse a Trutius.
-¿Puedes calentarlo?
-¿Me ves cara de horno o qué?-Respondió irritado mientras se reincorporaba. Tomó la pegajosa sustancia y la miró en silencio.-¿Cuanto tiempo?
-N-no estoy muy seguro...-Truti puso los ojos en blanco.
-Necesitará tiempo-Dijo y convocó el calor a sus manos.
Nocte se dejó caer entre unos matorrales y Cielo se recostó sobre él con una expresión aburrida. Nocte en un principio se puso blanco por el frío contacto, pero luego se dejó estar.
Dos horas después el tazón estaba listo y Muaro, muy emocionado, corrió a llenarlo con agua. Luego se sentó con las piernas cruzadas y hundió el dedo en el agua varias veces, para luego sacarlo y mirar fijamente el agua.
-¿Que haces?-Le preguntó Cielo y Nocte entreabrió los ojos.
-Me entero de las noticias.
Cielo y Nocte miraron a Trutius, reclamando una explicación que el gato blanco y negro no podía proporcionarles.
-He oído que los Quos pueden comunicarse a través del agua, pero nunca supe con seguridad como lo hacía.
-¡Guarden silencio! Intento concentrarme.-Reclamó Muaro con un gritillo, mirando como una serie de gotas saltaban levemente por encima del tazón.- ¡Es un mensaje del Rey Walter!-Gritó de pronto.
Todos se inclinaron hacia adelante para escuchar. Un mensaje del Rey de los Quos debía de ser importante, en especial si era comunicado desde un medio tan secreto.
-"El Reino del Fuego... Ha sufrido un terrible...¿fauga? ¡Oh, fuga!...En una de sus mas conocidas prisiones (Carbonada)"-Se aclaró la garganta y siguió traduciendo el chapoteo- "y ha pedido auxilio a nuestro reino...para capturarlos...puesto que se presume que han huido por el mar hasta nuestras...tierras..."-Mur frunció el ceño-"Hemos formado una alianza temporal en la que... las Flamas... Busquen en nuestros mares a sus fujitivos, entre los que se esconde un Dúo... a cambio de protección contra los mismos y una futuro favor..."-"Esto es muy extraño", comentó la nutria-"Se presume que el Dúo (una iguana gris) pudo haberse infiltrado en nuestro reino, por lo que se tomarán las debidas medidas de seguridad (en la que se involucran las Flamas) para encontrarlo y liquidarlo, además de la captura de los prófugos. Se les ruega a los ciudadanos...informar acerca de cualquier actividad sospechosa y guardar la calma para preservar el orden, muchas gracias".
Un viento helado recorrió el páramo. Mur dejó el tazón en una roca junto a él y miró a sus compañeros con el ceño fruncido.
-Flamas en el Reino de los Mares-Murmuró por lo bajo, aun sin creérselo. Si bien ambos reinos habían dejado las guerras hacia ya varios años, la rivalidad y la desconfianza seguía allí.
-Aliados...-Cielo negó varias veces con la cabeza.- No tiene sentido, ¿aliarse por tan solo una fuga?
-Está claro que este Dúo tiene un buen papel en esa alianza, Cielo, mi Rey debe saber que esta es la mejor manera de proteger a nuestra gente-Muaro apoyó el mentón entre las manos y pensó, con las orejas echadas hacia atras.
Nocte había comenzado a temblar violentamente, tomándose la cabeza con las manos con desesperación.
-¿Que haremos ahora? ¡No podemos ir al Reino de los Mares, no mientras exista esa alianza!..¿Que haremos ahora?-Murmuró esto último tomándose del morro.
Trutius respiró hondo y se reincorporó. Si bien tenía ganas de ceder ante el llanto, de nuevo se veía obligado a mostrarse fuerte.
-Nos estamos quedando sin opciones-Suspiró y miró a Cielo- No podemos llevar al Wynser allí y mucho menos a nosotros dos, sería como servirles un delicioso postre.-Miró al resto de sus compañeros con decisión, proteger a Nocte se volvía mas dificil cada vez y sintió el mismo sentimiento que cuando los encontraron en la Pradera, en aquel lugar tan desolado y oculto, donde pensaban que nadie podía encontrarlos.-Tenemos que pensar enun plan B
-Trutius, éste era el plan B-Nocte estaba enojado, y entendía porqué, era otra vez presa de esos ataques de: "Mi vida es un asco" y frustraciones similares relacionadas con: "por qué a mí?" "Si tan solo fuera un chico normal..." entre otras.
-¡Pues haremos un Plan C!-Gritó con frustración.-No podemos quedarnos aquí lamentándonos, tenemos que hacer algo.-Se cruzó de brazos, negándose a ceder ante la situación.-¿Quien tiene un mapa?
-Yo lo recuerdo bien-Se limitó a decir Muaro, tomando una vara y comenzando a dibujar en el lodo.
Cuando los cinco reinos se vieron claros en el suelo, Trutius tomó otra vara y les dijo que se acercaran.
-Veamos, el Reino del Fuego es el primer descartado-Tachó el territorio con la vara- El Reino del Hielo igual.
-¿Por qué el Reino del Hielo?-Preguntó Cielo con inocencia.
-Somos Flamas, idiota-Truti puso los ojos en blanco y continuó- E Reino de la Tierra sería una buena opción, pero lo descartaré por su fiel alianza con el Reino del Fuego.
Mur hizo una mueca ante esto, pero no objetó.
-El Reino de los Mares, lamentablemente nuestra antigua mejor opción, queda descartado también-Suspiró y tachó el territorio.-Lo que nos deja unicamente con este reino, el Reino del Bosque.
-Tampoco te consideres muy afortunado, Trutius-Cielo le quitó la vara- El Rey Forest y el Rey Winter son amigos desde mucho antes de que el reino reviviera-Lo tachó con una mirada sombría.-Y no hablemos de los cazadores, las trampas, demonios, bandidos, plantas que te deboran, la falta de comida...
-¡Okey, okey! Dame mi vara-Se la quitó de un tirón y volvió a tachar el Reino del Bosque.- ¿Que nos queda?
Los cuatro hombres miraron el mapa con tristeza, no había ni un solo reino libre de su cruz descartadora.
-Nada.-Susurró Nocte, con profunda tristeza.
-Aún tenemos las Zonas Neutrales-Muaro redondeó con su propia vara la zona del Desierto de Flores, la Selva y la Tundra profunda-La Playas no son muy seguras ahora, pero aún tenemos esos tres sitios.
-Nosotros nos criamos aquí-Apuntó Truti el Desierto de Flores con tristeza.-La Tundra es inevitable incluso para el mas preparado de los Wynsers y la Selva...-Suspiró- No sé que hay allí.
-¿Que hay de las Cordilleras? La pequeña y la grande-Ofreció Cielo.
-La Gran Cordillera está al total control del Reino del Hielo y del Reino de la Tierra, saben todo lo que ocurre allí.-Respondió el sabelotodo.
-¿y qué hay de la Pequeña Cordillera?-Preguntó Nocte, al mas esperanzado-¿No es allí donde vive el Tío Higue, Trut?
Truti lo consideró por un momento. Su tío materno era un buen hombre, un viejo gato montés que vigilaba a la villa en la Cordillera y rescataba a excursionistas perdidos. No sabía nada de Nocte y mantenía una personalidad tranquila y receptiva, no tendría problema en ocultar a dos errantes, un Qúo y un Wynser.
-En realidad no es una mala idea-Sonrió al final.
-¿Quien es Higue?
-Nuestro tío, hermano de nuestra madre y una Flama muy abierta, podríamos ocultarnos allí hasta que sepamos que hacer.
-¿Están seguros que nos aceptará? ¿No lo meteremos en problemas?-Mur se levantó y los miró muy serio. Truti se alegró que considerara las dificultades.
Nocte asintió varias veces.
-Con las fuerzas del Reino del Fuego en el mar, no se concentraran en buscar a un grupo de descarriados en la frontera.
-Entonces está decidido.
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Los quiere, Naiqui

