viernes, 29 de marzo de 2019

[3] El sabelotodo.

¡Maldicóoooon..!
La cabeza le dolía horrores, recodándole a cuando su primo Thomas le había golpeado con su nuevo base de béisbol en la cabeza. Ah, que hermosa que había sido la noche cuando pudo vengarse;la arena en la ropa interior no era algo comparable con el dolor que él sintió por dias, pero la gracia había valido la pena.
Ese gato se lo pagaría, de eso estaba seguro. Sentía la sangre escurrirse sobre su ojo y ansiaba rascarse la oreja mas que cualquier otra cosa.
Se sintió como un estúpido por intentar robarle a una Flama, que son tan buenos guardianes de sus tesoros como los dragones, pero lo cierto era que no le había quedado otra. Era por culpa de aquella trampa para peces por la que había estado sufriendo de hambre durante las últimas tres semanas. ¡Aquel gano glotón se estaba quedando con todo el botín par él solo!
Maldito idiota, ya vería cuando se despertara, lamentará el día de haberle negado lo suyo a Muaro "El Grande".
Abrió los ojos con la expresión mas desafiante que pudo mostrar, no se iría de allí con las manos vacías y mucho menos sin su venganza.
-Miren quien ha recibido el beso del príncipe-Rió el idiota, sentado en una roca-¿Has dormido bien, Bella Durmiente?
-¿Como me has llamado?-Gruñó amenzante. Intentó reincoporarse, pero tenía las manos atadas a un enorme nogal. El hecho de que no lo había matado lo preocupaba; que una Flama no atacara al corazón significaba que buscaba algo mas con su presa y él no tenía nada para entregarle.
-¿Cual es tu nombre?-Preguntó un gato negro y blanco, muuy alto, parado junto a él. Vestía una camisa azul claro con las mangas recogidas y unos pantalones cortos oscuros. Había algo en él que no cuadraba, pero no se detuvo mucho en pensarlo, ver su vestimenta lo hizo recordar la suya. Bajó la mirada y sus peores temores se hicieron realidad: tenía la pulcra camiseta blanca destrozada, le faltaba media manga y tenía arañazos (que escocían una barbaridad) que manchaban con rojo el brillante blanco. Sus pantalones tampoco estaban ilesos, estaban sucios y manchados con lodo y sangre.
-¿Eres sordo o qué? Mi hermano te ha hecho una pregunta-Bufó el idiota y Mur se obligó a mirarlo. Era blanco con manchas negras, vestido con un chaleco negro y pantalones cortos del mismo color, unas botas rojas (dignas de el Mago de Oz) , arruinaban el conjunto y le daban un aspecto desgarbado y horroroso.
Mantuvo sus labios juntos, no pensaba dirigirle la palabra a un ser que descuidaba tanto su aspecto físico.
-¿Con que no vas a hablar, eh? -El gran gato blanco se levantó y se acercó lentamente hacia él. Mur no pudo evitar el temblor en la cola, pero no dejó que se notara, no se permitiría mostrarse débil frente a una Flama.
-¡Trutius!-Un pequeño lobito se interpuso entre ambos y Muaro se sorprendió al descubrirlo como un Wynser. No era mas que un niño, pero la escarcha que cubría su espalda era un signo mas que evidente. No usaba ropa y era evidente que no deseaba enfrentar a gran gato, de nombre Trutius. ¿Quien era tan cruel para ponerle a un bebé un nombre tan feo?
Por otro lado, ¿Que hacía un Wynser allí? ¿Sería, también, un prisionero de ambos hermanos? No tenía marcas de cadenas o de quemaduras, aunque bien podría serlo la herida que tenía cubierta con escarcha, pero aquella era una situación muy extraña. Por un minuto temió por la vida de aquel niño, porque aquel gato llamado Trutius podría hacerlo papilla en un segundo.
-Quítate de en medio, enano, le enseñaré a esa rata con quién está tratando-Un intenso calor irradió de sus manos y unas filosas garras blancas brillaron en sus dedos.
-Truti-Una mano apareció en el hombro de Trutius y éste se tensó al instante, como si reprimiera un escalofrió. Muaro no pudo evitar tensarse, sabiendo que la natural calma de aquel otro gato significaba algo peor que la furia explosiva de Trutius.-Déjame ésto a mi, creo poder manejar mejor que tú esta situación.
Tanto el Wynser como la Flama se apartaron con expresión sorprendida, dando paso al gato negro, que observaba al delgado prisionero desde arriba, con los lentes brillantes por las últimas horas del día.
-¿Como te llamas?-Volvió a repetir con una expresión tranquila y un tono suave.
-M-Muaro-Respondió a regañadientes, para luego repetir con mas firmeza-Me llamo Muaro "El Grande".
-¿"El Grande"?-La Flama sonrió y sus ojos chispearon risueños.-Mi nombre es Nocte, Muaro, Nocte a secas-Se agachó hasta estar a su altura, apoyando los codos en las rodillas y colocándose los lentes en el cuello de la camisa.-¿A qué viene ese aditivo? No es como si tuvieras un tamaño fuera de lo normal.
Muaro se sulfuró.
-¡Me dicen así por la grandeza de mis habilidades! ¡Por mi inmensa sabiduría!-Bramó totalmente ofendido.
-Habilidades, ¿eh?
Trutius estalló a carcajadas y Nocte sonrió con aprobación. El Wynser no dejaba de mirarlo, como si de no hacerlo éste se esfumaría.
Gruñó por lo bajo, sentía arder las orejas de frustración. Si tan solo pudiera liberarse...
-¿Oíste eso Trut? ¡Me recordó tanto a aquel chucho que encontramos hace un tiempo! ¿Lo recuerdas? Tenía el pelo blanco y enrulado, parecía un indefenso corderito...-Ambos hermanos estallaron a carcajadas.
No se detuvieron hasta luego de unos minutos, mirando a la nutria con una expresión relajada.
-Yendo al punto, Muaro "El Grande"-Infló los mofletes para retener otra risa- ¿Que es lo que te ha incentivado a robar nuestra única fuente de alimento?
-No olvides las bombas Noct.
-Ah, si, si, y también dónde has conseguido esas bombas-Volvió a colocarse los lentes, tomando una de las bombas que no había estallado y haciéndola girar entre sus dedos.
-No tengo por qué explicarte nada.-Respondió él con terquedad, no iba a permitir que esos idiotas se burlaran de él por mucho mas tiempo.
-Veo que aún no lo captas-Suspiró el gato y dejó la bola metálica en el suelo, mirándolo con aburrimiento-Si no nos respondes a lo que nosotros te estamos preguntando-Abrió mucho los ojos, repitiendo lentamente cada palabra, como si hablara con un niño-Tu te quedarás por siempre atado a ese árbol y mo-ri-rás.
Muaro reprimió un escalofrío, ese gato daba miedo por su frialdad. Ninguna Flama de la que él hubiera oído se había comportado así con alguien.
-Nocte-Había un dejo de advertencia en la voz de su hermano muy sospechoso.
-¿Lo has entendido, Qúo? -Apuntó a Mur formando una pistola con la mano e hizo el ruido de un disparo, haciendo que saliera una pequeña llama de su dedo índice.
-¡Ya, ya! ¡Haré lo que quieran! Pero aléjate de mí-El frío terror que sentía se había multiplado por mil con la cercanía del tal Nocte. No sabía por qué se sentía así, pero la sensación no le gustaba nada.
El gato se reincorporó, le dedicó una última sonrisa y miró a sus compañeros.
-Iré a preparar la cena, Cielo, ¿tu como comes el pescado?-Sonrió casualmente mientras su hermano relevaba su lugar y se sentaba frente a la nutria.
-Ehm, ¿termino medio? Luego lo enfriaré yo-Respondió extrañado en Wynser, que ahora sabía que se llamaba Cielo, nombre que combinaba con sus misteriosos ojos.
-Bien, ¿Tu como lo prefieres, Muaro?-Esta vez se refirió a la nutria apresada, que abrió mucho los ojos. No se esperaba que fueran a darle de comer.
-E-eh, ¿C-crudo?-Murmuro por lo bajo.
-¿Que ha dicho?-Le preguntó a Cielo, que estaba en el medio de ambos.
-Dice que lo quiere crudo-Respondió el aludido mirando al Qúo con el ceño fruncido.
-Bien, menos trabajo para mi. Cielo, tu ropa la lavé esta mañana, ya debería de estar seca, está colgada en el árbol de allí-Y se marchó apuntando a un viejo roble con una camiseta y una bufanda entre sus ramas.
El cachorro caminó hacia allí manteniendo la espalda extrañamente rígida, probablemente para evitar molestar la herida. Éste volvió unos minutos después con una camiseta marrón de mangas cortas y una bufanda de un rosa-rojizo y se sentó lentamente junto a Trutius, que se alejó un tanto de él sin mucho disimulo.
-En fin, creo que lo mejor será que nos cuentes tú de donde vienes y por qué haces lo que haces-Se adelantó el cachorro antes de que el gato profiriera palabra, terminando bufando con frustración.
Muaro suspiró, resignándose a contarles a aquellos dispares desconocidos, la grandeza de su historia.
-Pues sí, soy un Qúo. Nací en el Pantano y me crié allí. Mi familia sostenía una biblioteca en la Sección Terrestre, pero discutimos y me echaron de allí. Me dirigí hacia la Sección Marina, donde me batí a duelo con enormes tiburones, cangrejos gigantes y una ballena asesina de muy mala espina-Alzó la cabeza con orgullo, esos logros fueron los que le dieron su apodo de "Muaro el Grande".- Sin embargo, también fui botado de allí-Suspiró, recordando aquel feo momento- Insulté a un pequeño Kelpie, que resultó ser ni más ni menos que el hijo de la Reina Coral.-Bajó las orejas al oir las exclamaciones de asombro de sus espectadores.-Me prohibieron la entrada a la Sección Marina y decidí emprenderme en un viaje por el mundo.
-Me huele a que ese plan se te escapó por entre los pies-Sonrió Trutius.
-Seguí el arroyo hasta aquí, buscando comida-Volvió a suspirar- Pero no me ha ido muy bien, a decir verdad-Desvió la mirada, sintiendo vergüenza de sí mismo- Una manqda de lobos me atacó y me quitó todo lo que tenía, incluyendo mis provisiones; intenté pescar sin caña o red, pero tan solo podía conseguir un pez por día y me agotaba mucho mas intentándolo de lo que ganaba pescando. Cuando vi esas trampas, rebosante de peces, no pude evitar la tentación y... pues ya saben el resto.
-¿Y las bombas?
-Aquello era lo único que pude salvar del ataque, las compré en una tienda en el límite del bosque.-Bajó la mirada, agotado.
-Uhm-El cachorro se llevó la mano al mentón, con una expresión divertidamente pensativa- Me convence, ¿a ti no?
-Gzz... Mas que antes, la verdad-Mur lo miró esperanzado-Pero no te soltaré, no aún.-Se reincorporó y arrastró un grueso tronco frente a Muaro, para luego sentarse en él.
Minutos de incómodo silencio después, Nocte apareció con unos pescados clavados a unas varas. Trutius insertó un extremo de una vara a las cuerdas para que Muaro pudiera comer sin utilizar las manos y todos comieron en un, ahora, agradable silencio.
-¿Y ustedes?
-¿Nosotros qué?-Preguntó Nocte, comiendo ya su tercer pescado.
-¿Como llegaron aquí? Ha decir verdad, son un grupo bastante extraño.-Miró al Wynser herido, la Flama violento y el minino misterioso con las cejas alzadas.
-Oh... eso es una historia muuuy larga...


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NAF es mi firma, cualquier dibujo que encuentren con esta firma y no pertenece a una cuenta con nombres derivados de "NaiquiFigue, NaiquiF, NAF, BRAZANAF" no es mío y se agradece que se me comunique.

Esta historia puedes encontrarla en Sonic the Hedgehog Amino! Donde subo primero los capítulos y donde actualmente estoy escribiendo el capítulo 7.

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Los quiere, Naiqui

jueves, 28 de marzo de 2019

[2] Los errantes.

-Listo, con esto ya debería estar-Una pausa- Ohm.., ¿Tu como lo ves?-Preguntó una voz suave
-Se va a morir.-Respondió otro, con una voz mucho mas grave y siseante
-¡Trutius!
-¿Qué? ¡Es un Wynser, Noct!, no soportan ni la mas leve presencia de calor, ni siquiera los adultos ¿crees que esta pulga aguantará una llamarada directa al corazón?
-En primer lugar, ni siquiera ha llegado al hueso...
-Era una novata.
-...y en segundo, sabes bien que no se habla de la muerte en el lecho de los enfermos, deberías saberlo mejor que yo.
-Yo te lo enseñe.
-¿Entonces?
Sus oídos dejaron de captar sonido alguno. Sentía que flotaba en la nada. Aquellas voces parecían haberlo salvado, pero se veía incapaz de abrir los ojos para siquiera verlos y no podía olerlos. Luego de lo que parecieron segundos, en los que sintió cosas muy extrañas, volvió a oírlos, y a sentir algo ajustado en torno al cuerpo.
-¿...otra vez?
-Aun tengo tiempo y tengo cosas mas importantes que pensar en este momento.
-¿Te refieres al Wynser?
-No se ha movido en días, Trut, me preocupa que la quemadura haya tocado algún nervio y lo haya inmovilizado de algún modo...ojalá hubiese tomado aquel libro de anatomía...
Callaron por unos segundos y Cielo pensó que la atmósfera debía de haberse tornado nostálgica, ¿Quienes eran esos sujetos? No parecía haber nadie mas que ellos en el lugar en el que se encontraba..
-Nos está escuchando.-Dijo uno de pronto, el de la voz mas gruesa, con cierta alarma.
-¿Como lo sabes?
-Mira como le tiemblan las orejas.
Las voces se escucharon mas fuerte, murmurando cosas que no pudo entender, y Cielo se sintió incomodo. Era evidente que lo miraban de cerca y la sensación no le gustaba nada.
-Hola lobito, ¿puedes oírme?-Preguntó el de la voz suave suavizando aun mas su tono de lo que él creía posible.
Sintió una cálida caricia en las orejas y se estremeció, obligando a sus ojos a abrirse de golpe. La sensación no le había gustado nada.
Un techo de ramas y hojas lo recibió bloqueando el intenso sol. Entornó los ojos y sintió, como consecuencia, una puntada en la cabeza y se llevó una mano a la frente, soltando un gruñido al notar algo pesado y antinatural en su espalda, que la sentía extrañamente fría, húmeda y apretada.
Tras su gruñido se oyó un salto, ambos hombres se habían apartado con brusquedad al oírlo.
Los miró fijamente con sus ojos del color del cielo, nunca se habían sentido tan perdido y extraño. El dolor en la cabeza disminuyó acorde sus ojos se acostumbraban al ambiente.
Se trataban de dos gatos: uno blanco con manchas negras y el otro su opuesto, siendo negro con el morro y las orejas blancas. Cielo consideró esto muy gracioso, pero no hizo mueca y los miró muy fijamente, su prioridad debía ser saber quienes eran y dónde se encontraba, por lo que se enfocó en eso y no despegó la mirada de los ojos verdes del gato blanco, que parecía ser el mas intimidante.
-Es por esto que odio a los Wynsers, ¡Deja de mirarnos! -Exclamó el gato blanco, alzándose cual alto era y bufando y chispeando con sus ojos verdes.
"Flama"
Aquella verdad le dio una azotada en la espalda, paralizándolo en donde se encontraba (un tronco caído con hojas a modo de lecho)
-Trutius...-Murmuró el gato negro y blanco, un poco mas bajo que él y con mirada ambarina. Cielo reconoció en él algo familiar, pero no supo  descifrar el qué. Supuso que se trataba porque debía de haber sido él quien lo había cuidado, no se imaginaba a su contraparte atendiendo delicadamente a un herido; parecía ser mas del tipo de los que generaban esas heridas
El otro gato tomó aire por un momento, para luego volver a bufar e irse se allí dejando una estela de calor a su paso.
Cielo no se permitió relajar el lomo erizado ni las orejas tiesas, a pesar de tener ese impulso al encontrarse solo con ese otro gato.
-Lamento lo de mi her...
-¿Donde estoy?-Lo cortó Cielo mirando el pequeño refugio de hojas, él estaba recostado en un tronco viejo y caído y había dos pequeños montones de hojas junto a él, en el suelo.
-...mano...-El gato frunció el ceño por un segundo, pero se relajó al instante- En el Reino del Bosque, en un refugio que construimos.
-El Reino del Bosque...-Así que era verdad, realmente estaba en "El Reino que Revivió". Quiso recordar lo que le habían contado acerca del reino vecino suyo, pero se detuvo al ver que el gato volvía a hablar
-Mi hermano y yo vimos como te atacaba esa Flama y la matamos, luego te trajimos aquí y tratamos tu herida-Resumió sin demorarse-, han pasado cinco días desde aquello.
-¿Tu hermano?-Cielo volvió a tensarse, sin dar a cuenta de que había dejado de hacerlo. Ahora que lo miraba bien, su pelaje oscuro y sus ojos brillantes destilaban un aura de peligro muy similar a la que tenían las Flamas, pero de una peor manera. Un escalofrío le recorrió la espalda,
-Ehm, sí, el fue el que mató a quien te atacó y el que construyó este lugar- Pateó una hoja y pareció arrepentido de haber dicho aquello.
Cieno lo miró confundido.
-¿Eres una Flama?
-Etto...-Se acomodó los lentes con cierto nerviosismo.
-Lo somos-Respondió entrando el otro gato, que cargaba con unos peces, mirando a su hermano con una advertencia que no se le escapó a Cieno-¿Tienes algún problema con eso?-Miró con sus venenosos ojos al lobato, que reprimió el deseo de encogerse
Cielo frunció el ceño, sin embargo, y miró las vendas de hojas y telarañas que tenía en torno al pecho. No tenía su bufanda ni su camisa; se preguntó dónde estarían.
-¿Por qué me ayudarían un par de Flamas?-Volvió a gruñir al acabar la frase, alegrándose de ver como el gato blanco erizaba la cola con miedo suprimido. En el fondo, Cielo se encontraba igual de asustado. No entendía por qué lo habían ayudado o qué pretendían de él. Las Flamas eran conocidas por su crueldad, por su afán de ver sufrir a sus víctimas y hacerles rogar por sus vidas.
-Trut, creo que no tenemos de otra que...-Intentó calmarlo el otro, que parecía igual de asustado pero sin esforzarse en ocultarlo
-No.-Lo cortó con autoridad, debía de ser el mayor de ambos.
-Lo sabrá tarde o temprano.-Reprochó el negro y blanco
-No si nos vamos ahora.
-Aun no se ha curado del todo.
-¿Tiene su escarcha, no? Podrá aguantar hasta llegar a su casa. Lo cuidamos hasta que superó la etapa crítica, es mas de lo que deberíamos haber hecho.
-¡Trutius, es solo un niño! No debe saber como volver, debe sentirse solo sin su manada y...
-¡Oh, es verdad! ¡Había olvidado que no tratábamos con cualquier Wynser, había olvidado que se trataba de un cachorro de lobo y que podía llamar a su familia en cualquier momento y hacernos trizas!-Exclamó con sarcasmo. Cielo se encogió.- ¡Hemos pasado un año entero buscando evitar a esos idiotas y ahora, por culpa de tu estupidez, ¡Los has traído directo a nosotros!!
Cielo miró al gato negro, quien sin duda era bueno y vió que éste temblaba de pies a cabeza con una mueca de enfado que no le quedaba bien.
-¡T-truti..!
-¡Ahg! ¡Ni siquiera se puede discutir contigo sin que empieces a temblar! Haz lo que quieras, pero si nos matan, ¡será solo tu culpa!.-Y diciendo esto se volvió a marchar dando fuertes pasos y, de haber tenido una puerta, la habría cerrado de un portazo.
El gato negro bufó al suelo, dejando de temblar.
-Lamento que hayas tenido que ver eso.-Se quitó los lentes y los limpió con su camisa.- Han pasado muchas cosas.-Su mirada se mantuvo sombría y la curiosidad ganó al miedo de Cielo.
-Eres bueno-Cielo se sentó cruzado de piernas y mirándolo con inocencia, se había peleado con su hermano para defenderle y eso era algo que apreciaba mucho, ya que ni siquiera sus compañeros Wynsers habían hecho nada similar por él.
El gato sonrió y se colocó los lentes.
-Me llamo Nocte y mi hermano mayor se llama Trutius, somos errantes.
-Yo soy Ojos de Cielo, pero puedes decirme Cielo.
-Haces honor al nombre, Cielo-Miró sus ojos con admiración, sn saber que los suyos eran igual de sorprendentes-,¿Puedo revisar su herida?
-S-si-La idea de permitir a una Flama que lo tocara parecía increíble, pero no se quejó cuando Nocte le quitó la venda. Sintió el aire cálido como una cuchilla entre los omóplatos y se mordió la lengua para no gemir de dolor.
-Está curando bien-Tomó un tazón de piedra con una sustancia verdosa y la untó en la quemadura. El lobo no pudo evitar reprimir un suspiro de alivio, era como sumergirse en agua helada luego de un día especialmente caluroso.-Me alegra que el ungüento funcione, lo he inventado yo -Se irguió orgulloso y Cielo no supo sentir mas que admiración.- ¿puedes cubrirla con tu escarcha?
El Wynser, para no retorcerse la espalda con las manos, tocó con la cola la zona afectada, donde apareció una fina escarcha que cubrió la herida y sostuvo el ungüento en su lugar. Aquella era otra de las ventajas de los Wynsers, la escarcha podía detener el sangrado y cubrir heridas de cualquier magnitud, produciendo un alivio instantáneo.
Nocte quitó las vendas de telaraña y las dejó a un lado.
-¿Como has llegado al Reino del Bosque? Te encuentras muy lejos de tu hogar, incluso si vivieras en el altiplano.
-De allí provengo, me perdí en los túneles y terminé aquí, cuando salí la Flama me atacó por detrás.-Otro gruñido se le escapó de la garganta, había sido una cobarde, en el Reino del Hielo nunca nadie haría algo tan poco noble.
-Por favor, no hagas eso.-El gato tenia la tupida cola erizada y lo miraba asustado.
-L-lo siento...
-No hay problema, solo no lo vuelvas a hacer-Suspiró- has pasado por algo muy difícil, eres el primer Wynser que escucho que se perdió en los túneles y sobrevivió.
El lobo bajó las orejas, sentía a su hogar muy lejos de allí.
-Ustedes... ¿Como es que han terminado aquí?-Miró el refugio; estaba construido principalmente de hojas y ramas, entraban pequeños rayos de sol entre las hojas y Cielo recordaba la sensación de húmedas gotas sobre su espalda. Debía de haber sido la lluvia. Nunca la había visto, pero había oído historias acerca de la famosa agua que caía del cielo y como la Diosa de la Lluvia la creaba desde las nubes para dar de beber a la tierra. Se sentía como en otro planeta.
-Nuestro Reino nos quiere ver muertos-Explicó Nocte sacando la lengua, restándole importancia a aquel hecho tan grave.-Vivíamos en la pradera hasta que capturaron a Truti, lo ha pasado muy mal, pero se ha negado a decir nada al respecto, incluso luego de que lograra escapar.
A Cielo lo sorprendió su soltura y su repentina confianza, pero no dijo nada acerca de eso, el hecho de que su hermano hubiese sido un prisionero del Reino del Fuego era algo alarmante, ya que éste era conocido por torturar a los criminales hasta hacerlos rogar que los maten utilizando máquinas con cuchillas y agua hirviendo. Eso explicaría su seriedad y recelo, debió de ser así cómo lo capturaron, por confiar en la persona equivocada.
-Huimos hacia el Este desde entonces, ya ha pasado un año desde que iniciamos la caminata y jamás nos hemos detenido desde entonces- Desvió la mirada y Cielo se compadeció de él, no debía de ser fácil verse obligado a abandonar tu hogar para salvar tu vida.-Por lo que pronto retomaremos nuestra marcha, en cuanto te hayas recuperado-Se quitó los lentes y lo miró con sus intensos ojos dorados.-¿Que harás tu? ¿Llamarás a tu familia?
-Ojalá pudiera...-No es como si le quedara demasiada familia a la cual pedirle auxilio; su madre había desaparecido durante la última gran avalancha, su padre había muerto en combate, sus abuelos habían padecido por la fiebre de fuego durante un viaje y tan solo tenía una tía (hermana de su madre) que era medio sorda y que no lo apreciaba demasiado. Bajó las orejas con una expresión extraña, sintiendose mediocre.
-¿Por qué no?
-No puedo aullar.-Se limitó a decir.
-¿Ah, no?-El gato negro y de morro blanco volvía a limpiar sus lentes (Cielo comenzaba a considerarlo un tic) mientras lo miraba con demasiado interés. Parecia ser la primera vez que se encontraba cara a cara con un lobo.
-No...
-¿Y no puedes seguir tu propio olor de regreso por lo túneles?-Ladeó la cabeza y el lobo gris sintió como si marcara todos sus defectos con cruel interés.
Se limitó a negar y Nocte soltó un silbido.
-Si que estás en problemas, y con este calor y esa herida no llegarás muy lejos caminando por tu cuenta.-Se colocó los lentes y miró a su alrededor en busca de manchas.
Abrazó su cola, estaba solo y...
¡BOOM!
Una explosión resonó en todo el bosque.
Nocte se levantó de un salto.
Un grito resonó fuera del refugio y el gato negro salió disparado con una expresión de claro temor en sus ojos. Cielo se reincorporó haciendo una mueca y lo siguió caminando con los hombros duros para no estirar la herida, esa era la voz de Trutius.
Cuando llegó se encontraba en un arroyo, donde desde dentro se encontraba una confusa silueta azul que arrojaba pequeñas bolas de metal a la orilla y donde estaba Trutius, mojado y muy enfadado, con un corte en el costado. Estás crearon pequeñas explosiones, las cuales Truti esquivaba por los pelos.
-¡Truti!-Nocte había llegado antes e intentaba localizar a la figura azul, que se había sumergido en lo profundo del arroyo.
-Apártate Nocte-Trutius se acercó al gua y hundió la mano en ella. Pronto el arroyo empezó a burbujear y Cielo sintió, incluso desde donde estaba, que ésta estaba hirviendo.
Una nutria del color de los arándanos salió del agua de un salto y, creando un látigo de agua, se abalanzó sobre la Flama. No cabía duda de que se trataba de un Quo, a pesar de solo haberlo visto por una milésima de segundo.
Ambos rivales rodaron por la hierva luchando con uñas y dientes, hasta que Trutius mandó a volar a su enemigo con una patada en el estómago. La nutria cayó de cabeza contra unas rocas y no volvió a levantarse.
-Cielo, ¿Puedes crear un puente para que podamos pasar?-Nocte tenía las pupilas dilatadas por una emoción mucho mas fuerte que él, ya no parecía preocupado.
-No, yo...
-¡Hay unos pasaderos río arriba!-Gritó Truti mientras se levantaba. Tenía un corte en el costado y el rostro arañado, pero parecía ileso y muy satisfecho con su rápida victoria.
-Espéranos allí, ya vamos contigo- Ambos mamíferos caminaron, Cielo con cierto esfuerzo, hacia unas rocas que permitían pasar de un lado al otro del arroyo.
Cuando llegaron con Trutius, éste se encontraba amarrando al Quo a un árbol casualmente alejado del agua. Terminó el nudo con violencia y se dejó caer sobre una roca no muy lejos de la nutria.
Nocte se acercó a él y le examinó las heridas sin dejar de hacer preguntas.
-¿Es un Quo?
-Si, Nocte, lo es.-Truti analizaba una de las pequeñas bombas de metal sin prestarle demasiada atención, mientras el Wynser se sentaba frente a la nutria y la miraba fijamente.
Tenía una gran cabeza y unas pequeñas orejas redondas. Un hocico corto, una camiseta rasgada (probablemente por Trutius) y unos pantalones marrones holgados y sucios. Cielo se detuvo en su cola, que era gruesa y fuerte. Nunca había visto una nutria, pero había oido que eran excelentes nadadoras y muy sigilosas, naturales del Reino de los Mares, pero ésta no era tan elegante ni brillante como había oído. Estaba muy delgado, los cortes le sangraban sin parar y la sangre de la cabeza comenzaba a endurecerse y formar una costra; lo cierto era que estaba muy mal
Nocte aun seguía preguntando, no parecía darse cuenta. Cielo tuvo el impulso de decirle que curara al Quo como lo había hecho con él y como hacia ahora con su hermano, pero se detuvo.
-¿Sabes por qué explota esa pelota?
-No estoy seguro... Lo he dejado con vida para que me lo explique.-Bufó cuando su hermanito le tocó la herida del costado, pero permitió que Nocte aplicara una capa de lodo en el corte.-Intentó robarme las trampas-Truti dejó la bola en el suelo y miró a la nutria, que debía de tener la edad de Nocte, con asco.
-¿Que haremos con él?-Se atrevió a preguntar Cielo.
-"Haremos" suena a manada-Siseó el gato blanco.-Ya tendrías que haberte marchado, Wyn...
-El Wynser se quedará con nosotros, Trutius.-Lo cortó Nocte con autoridad y ambos, su hermano y su paciente, lo miraron con sorpresa- No tiene como volver y aun tengo que cuidar de su herida.
-¿Que?-Respondieron los dos al mismo tiempo, uno enfadado y el otro sinceramente sorprendido. Había asumido que esperarían a que se recuperara y que luego se despedirían, caminando cada uno por su lado.
-Ya me han oído.-Le dio la espalda a su hermano y dirigió su mirada al lobato.- Te llevaremos al Reino de los Mares con nosotros, allí encontrarás a algún Quo que pueda llevarte de regreso a través del pantano, ¿que te parece?
Cielo sonrió y movió la cola, asintiendo varias veces con la cabeza. Aquello era mucho mejor que su idea de caminar solo por un bosque era conocido por dejar mas cadáveres que visitantes.
-Nocte, supongo que esto no implicará que...-Lo miró Truti ya mucho mas tranquilo; parecía haberse resignado a que el lobito los molestara durante algún tiempo más.
-No si puedo evitarlo, Trut.-Nocte sonrió aun más y soltó un cálido ronroneo que aligeró un poco el hielo que tenía Cielo dentro de él, aquel sonido le recordaba a Solo y a sus juegos de ajedrez con éste.
Extrañaba su hogar, pero al mismo tiempo se alegraba de encontrarse allí, junto con las flamas mas extrañas que había visto jamás y unos futuros mejores amigos

Olvidé firmarlo -.-U Sorry

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Esta historia puedes encontrarla en Sonic the Hedgehog Amino! Donde subo primero los capítulos y donde actualmente voy por el capítulo 6.

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Los quiere, Naiqui.